¿Dulce o choque? Carlos Paz armó la fiesta de Halloween más linda y el susto más real
Comerciantes y vecinos llenaron el centro de disfraces y caramelos: "Los chicos tenían más de la mitad de la calabaza llena". Pero a una cuadra del escenario, autos, motos y cadetes protagonizaron la escena más terrorífica de la noche. "Casi nos atropella un auto, casi nos pasa por arriba una moto", relató una oyente de nuestro stream que fue con su familia. "Cuando cruzábamos la calle era un terror".

La fiesta de Halloween de este sábado fue una "multitudinaria celebración en pleno centro" de Villa Carlos Paz, según la crónica de Carlos Paz Vivo. Hubo shows, concursos de disfraces y un escenario principal en 9 de Julio y Lisandro de la Torre, entre las 17 y las 22. La organizaron la Municipalidad, a través de la Secretaría de Cultura, y los comerciantes y empresas locales. Según el mismo medio, la celebración nació como una iniciativa de los comerciantes.
El posteo oficial de difusión, firmado por la Municipalidad, suma como acompañantes al Paseo del Centro, al CECIPS y a comercios y empresas como Mamma Bruna, Junior B, Distri World, Keops y Zebra Club, entre otros.
Una vecina que escucha nuestro stream estuvo ahí con su familia y nos mandó su balance en tres audios. Fiel al espíritu del programa, quiso decir las dos cosas: lo que estuvo bien y lo que se puede mejorar.
"Una fiesta preciosa"
La oyente arranca por lo positivo y no ahorra elogios. "Hermoso el escenario, la conducción, precioso; la organización en la zona del escenario, precioso, la verdad", resume.
Su mayor reconocimiento es para los comerciantes. "Chapó a todos los comerciantes que participaron, que dieron premios", dice. Y no es casual: este año, los comerciantes pusieron plata de su bolsillo para la ambientación. "Estamos haciendo una juntada de dinero entre nosotros para hacer los 65 fantasmas", había contado días antes Gabriel Alegre, uno de los impulsores, a Carlos Paz Vivo. Los fantasmas se ubicaron desde el Puente Nuevo hasta el semáforo de avenida Libertad. Además, según El Diario de Carlos Paz, los comerciantes aportaron los reconocimientos y compitieron en un concurso de vidrieras.
Con tantos chicos dando vueltas, los negocios repartían de a uno o dos caramelos por cabeza, y aun así alcanzó. "Los chicos tenían más de la mitad de la calabaza llena. Impresionante", cuenta.
Para ella, la noche dejó a la vista algo que pasa todo el año. "Ese granito de arena, sumado al de todos los otros comerciantes que siempre están para embellecer el negocio, la vidriera, la cartelería, hace que todo el centro sea hermoso".
También destaca a la gente. "Cada vez trajes más lindos, más graciosos, más creativos", dice, y señala la plata y las ganas que muchas familias pusieron en los disfraces. "Como ciudadana de Carlos Paz, me llena el corazón y de orgullo decir: tenemos una fiesta preciosa".
A una cuadra del escenario
La otra cara de la noche estuvo en la calle. Para el sábado se habían anunciado cortes y desvíos de tránsito entre las 12 y la medianoche, en la zona céntrica a partir del Puente Centenario. También se recomendaba estacionar afuera y entrar caminando, según La Jornada. Pero lo que vivió la oyente fue otra cosa.
Iba en un grupo familiar de diez personas, cinco de ellas chicos. "A nosotros casi nos atropella un auto, casi nos pasa por arriba una moto", cuenta.
Según su relato, la gente no caminaba por donde circulaban los vehículos, pero sí cruzaba de una vereda a la otra en pleno centro. Ahí estaba el peligro: quienes atravesaban la zona "andaban apurados y aceleraban con toda. Auto, moto, cadetes, ni hablar los cadetes. Salen disparados".
Después vio a dos motos que casi atropellan a otras chicas, en el tramo que va de la zona de Alvear a San Lorenzo. También señala la calle de la EPEC que sube y dobla hacia el centro: "No había nadie en esa calle y había muchísima gente. No estaba controlado ese sector".
No fue un caso aislado. Charlando con otras familias frente al escenario, escuchó lo mismo una y otra vez: "Uy, a mí me pasó lo mismo". Algunos, cuenta, ya habían llamado para avisar. "Cuando cruzábamos la calle era un terror".
La crítica apunta a dos lados. Por un lado, a quienes organizaron el tránsito, porque no previeron la situación. Por el otro, a los conductores, que no entienden que en una fiesta en pleno centro hay que pasar despacio. "El rigor es lo único que va a controlar a la gente", opina.
"¿Qué tenés que esperar? ¿Que te choquen?"
La pregunta se repite en sus audios. La oyente imagina el peor escenario: una moto que atropella a alguien a una cuadra de la fiesta. "Problema, policía, corte de calle, arruinar la fiesta". Y después, la ambulancia, el secuestro del vehículo, una noche familiar convertida en tragedia. "Gracias a Dios hasta ahora no me enteré que haya pasado nada, pero hubiese podido pasar".
Para ella, la experiencia ya estaba: el año pasado, recuerda, la fiesta "explotó" de gente. Las crónicas de 2025 hablaron de "miles de vecinos y turistas" en las calles y de "una de las jornadas más convocantes del año", según El Diario de Carlos Paz. Y para esta edición, la previa anunciaba "el Halloween más grande de su historia".
También le preocupa lo que se diría afuera. "¿Cómo quedamos a nivel nacional como ciudad? 'No se puede ir a Carlos Paz porque en el centro te atropellan'. Nos escrachan en todos los medios nacionales", advierte.
"Se llama prever"
Si los cortes estaban anunciados, la pregunta es por qué igual circulaban autos, motos y cadetes entre las familias. La oyente propone ir más allá: cortar las calles más lejos, cerrar todo el centro al tránsito y avisarlo con días de anticipación, para que quien maneja sepa que esa noche no se pasa. Y, sobre todo, poner controles en los sectores donde se junta la gente.
En el posteo oficial de difusión, publicado cinco días antes, la Municipalidad informó el horario, el escenario, los concursos y las categorías de premios. No mencionaba cortes de tránsito. Los medios locales informaron los cortes el mismo sábado.
La oyente reconoce que la conciencia de los conductores es un camino largo. "Lo más cortito y lo más fácil es que los que tienen el poder hagan lo que corresponde", dice. Y lo explica con una imagen de madre: "Si mi hijo va al enchufe, no le saco los dedos a un milímetro de meter el palito. Se los saco antes, cuando lo veo caminar hacia el enchufe. Se llama prever, nada más".
Su mensaje final va dirigido "a quien corresponda": que en la próxima edición el tránsito se piense con la misma dedicación que el escenario, los fantasmas y las vidrieras.