Martín Moretto, el jazz en la sangre
Hijo de Gustavo Moretto, el pianista de Alas, se formó en las universidades de Estados Unidos, tocó veinte años en la escena de Nueva York y enseñó guitarra en universidades de Nueva York y Nueva Orleans. Después de la pandemia eligió Carlos Paz para vivir, tocar y enseñar.

Hay músicos que hablan mucho de lo que hicieron. Martín Moretto no es uno de ellos: habla poco de sí mismo y mucho de la música. Pero detrás de esa humildad hay una carrera que pocos guitarristas argentinos pueden mostrar: veinte años en la escena de Nueva York, cinco en Nueva Orleans, un disco grabado con figuras del jazz norteamericano y una década como profesor universitario. Hoy vive en Carlos Paz, donde enseña guitarra y sueña con que el público local lo descubra.
Un piano, una partitura y un cassette
La música le viene de cuna. Su padre es Gustavo Moretto, compositor, pianista y trompetista que tocó en Alma y Vida y que en 1974 fundó Alas junto a Carlos Riganti y Alex Zuker. Alas es una banda de culto del rock progresivo argentino, pionera en mezclar el rock con el tango de vanguardia. En su segundo disco, Pinta tu aldea, tocaba un Pedro Aznar muy joven.
Martín escuchó esa música desde muy chico. “Tuve la suerte de que mi tío materno me ponía los discos de mi papá”, cuenta. Tenía tres o cuatro años cuando sonaba Buenos Aires solo es piedra, y eso le generaba una sensación “casi épica, gigante, y al mismo tiempo muy triste y apocalíptica”. En la casa también se escuchaban Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui.
De su padre recibió una lección que nunca olvidó. Lo sentó al piano y lo dejó jugar con las teclas, como cualquier chico, mientras anotaba en una partitura todo lo que tocaba. Al final la leyó, la tocó y se la grabó en un cassette. “Fue un impacto tremendo; no podía creer que hubiera compuesto una canción”, recuerda. “Mi papá me enseñó a componer, a sentir la música y a escuchar de una manera crítica y profunda.”
El día que el jazz le voló la cabeza
Martín eligió la guitarra y el jazz. El flechazo tiene nombre: Travels, el disco en vivo del Pat Metheny Group, con Naná Vasconcelos y toda la influencia del jazz brasileño. “Fue uno de los primeros discos con los que me iba a dormir y me quedaba soñando con la música.” Después llegaron el trío de Bill Evans, Milestones de Miles Davis con Cannonball Adderley y Now He Sings, Now He Sobs, el trío de Chick Corea de 1968.
¿Qué tiene el jazz que no tenga otra música? “Es una música increíblemente rica a nivel rítmico y armónico, y tiene esa inmediatez de ser creada y tocada en vivo, en el momento.” Destaca sus raíces africanas y se declara fanático de la música brasileña y del jazz norteamericano. “Me encanta toda la música”, resume.
Pat Metheny fue su primer héroe de la guitarra. Después vinieron Jim Hall, Wes Montgomery, Bill Frisell y John Scofield. Pero el que lo sigue sorprendiendo como el primer día es John Abercrombie, a quien descubrió cuando se fue a Estados Unidos: “Tiene un enfoque muy moderno, un fraseo muy original”. Allá se formó en William Paterson University y en New Jersey City University, donde uno de sus profesores fue el guitarrista Vic Juris.
Cuando improvisa, no busca lucirse. “Lo que busco es la interacción con el resto de los músicos. Intento crear narrativas melódicas y rítmicas que desarrollen la música que está naciendo en ese preciso momento.”
Nueva York y Nueva Orleans
Durante veinte años fue parte de la escena de Nueva York. Tocó y grabó con el grupo de Fernando Otero, ganador de un Latin Grammy, a quien define como “un musicazo argentino que vive en Brooklyn”, y con Bodies Electric, un ensamble de guitarras dedicado a la música del siglo XX. “Es una ciudad muy estimulante; aprendí muchísimo sobre la música y sobre la vida gracias a esa realidad social y cultural.”
Después llegaron cinco años en Nueva Orleans, la cuna del jazz. Allí lo deslumbraron las second lines, las procesiones donde la gente sale a bailar por la calle detrás de tubas, trompetas, trombones y percusión. “Es un lugar donde es fácil trabajar y ganarse la vida como músico. Por eso es uno de mis lugares favoritos.”
Tocar la música de su viejo
En 2003, padre e hijo coincidieron en Estados Unidos y volvieron a armar Alas, con Martín en guitarra. “Fue un sueño cumplido, porque yo admiraba profundamente esa música desde muy chico”, dice. “Pudimos tocar esa música que es tan íntima, personal y argentina. Llevarla a Nueva York fue una experiencia increíble.”
Con Alas giraron por Brasil y Puerto Rico. En 2005 grabaron Mimame Bandoneón, con Pedro Aznar y el bandoneonista Daniel Binelli, y lo presentaron en un concierto en Buenos Aires que Martín recuerda como inolvidable. De esa etapa también rescata haber compartido escenario con el bandoneonista Héctor del Curto.
Un disco con su historia
En 2010 grabó su primer disco como líder, Martin Moretto Quintet, editado en 2011. Lo acompañaron Bill McHenry en saxo tenor, Phil Markowitz en piano, Santi Debriano en contrabajo y Vanderlei Pereira en batería. “Estar con ellos en el estudio e interpretar mi música me dejó una marca muy profunda por el nivel de creatividad y belleza que manejaban. Fue un estándar muy alto a seguir.”
“Mi disco es un reflejo de mi historia y de mi vida”, explica. Son composiciones de distintas épocas, y una de ellas la escribió en Argentina a los 19 años. El impulso vino de la universidad: Vic Juris tocaba sus temas y le decía “Están buenísimos, componé otro, componé otro”. El disco abre con “Uritorco”, un guiño al cerro de Capilla del Monte. La crítica lo recibió muy bien: All About Jazz lo destacó entre los guitarristas jóvenes más talentosos de la escena, y la revista Spike le puso la nota máxima.
Para Martín, componer es algo casi sagrado. “Crear una canción es como dar a luz: es algo que toma forma en la Tierra y se queda para siempre.”
Escuchá Martin Moretto Quintet en Spotify
La vuelta a las sierras
Después de la pandemia eligió Carlos Paz. No idealiza el lugar: “Es un lugar hermoso pero más bien comercial, muy enfocado en entretener al turismo, por lo que no tiene una escena cultural propia tan desarrollada”. Pero acá tiene a su familia, las sierras y el río, y la cercanía con el Valle de Punilla y la ciudad de Córdoba, donde participa de otros movimientos culturales. “Uno tiene que ser fiel a sí mismo y desenvolverse sin importar dónde viva.”
¿Pensó alguna vez en dejar la música? “Me doy cuenta de que la vida es muy corta y yo voy a hacer siempre lo que amo. Le he dedicado mi vida entera a la música y no creo que la deje nunca; sería muy infeliz si lo hiciera.”
Un maestro en la villa
Hoy Martín da clases de guitarra en Carlos Paz, y quienes las toman coinciden en que son muy buenas. No es casualidad: fue profesor de guitarra durante diez años en LaGuardia Community College, de la City University of New York, y después enseñó en el programa de Música Popular y Comercial de la Loyola University de Nueva Orleans. Esa experiencia ahora está al alcance de cualquiera que viva en la zona.
“Es una experiencia humana hermosa”, dice sobre enseñar. “Transmitir la sabiduría y la experiencia que coseché con los años, y poder traspasársela a alguien, aunque sea un poquito a la vez, es muy gratificante.”
Su prioridad no es la técnica por sí misma, sino la musicalidad. “La música, además de ser un arte, es un oficio. Mi meta como profesor es que el alumno entienda las bases fundamentales de ese oficio, porque la creatividad es individual; cada uno tiene su personalidad, sus ángulos y sus formas, y yo respeto eso al máximo.”
Tampoco impone el jazz. “Nada es difícil si uno le dedica tiempo y se compromete. De todos modos, si a alguien no le gusta el jazz, no intento forzarlo. Uno tiene que volcarse hacia lo que le llama la atención y lo hace feliz.”
Quien firma esta nota también es su alumno. Nico Kara, músico, lo cuenta así: “Martín me ayudó a darle más voicing a mi guitarra, a buscar disposiciones fuera de mi zona y así enriquecer mi música. Me ayudó a encontrar, desde mis propias virtudes, un caminito nuevo”.
Ganarse algunos corazones
Sus sueños son seguir componiendo, grabar y llevar su música al público de la zona. “Sé que soy nuevo acá porque viví la mayor parte de mi vida afuera, pero mi sueño es que la gente me descubra, que me dé una oportunidad como músico y poder ganarme algunos corazones para construir un público que disfrute lo que hago.”
En Carlos Paz hay un guitarrista que tocó en Nueva York y Nueva Orleans, que grabó con grandes del jazz y que enseña con la misma pasión con la que toca. Vale la pena darle esa oportunidad.
Clases con Martín Moretto
- Modalidad: online y presencial, en Carlos Paz y en Córdoba.
- Para quién: todas las edades y todos los niveles.
- Contenidos: armonía, ritmo, melodía, repertorio, estilos, técnica e improvisación. Se aprende tocando la música que le gusta a cada alumno.
- WhatsApp: +54 9 3541 627450
- Mail: martinmoretto@gmail.com
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