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Pobreza viral: pagan $100.000 a gente que trabaja en la calle para filmarla y llenarse de vistas

Una tendencia de TikTok ofrece plata a limpiavidrios y a personas en situación de calle a cambio de grabar "la experiencia". Los videos explotan por el costado emocional y el relato de superación, pero reabren un debate incómodo: ¿ayuda real o pornografía de la pobreza?

Por Nicolas Karaconstantis
Viralidad y balanza desigual

Un pibe con un celular se acerca a un limpiavidrios en un semáforo. Le propone algo simple: "¿Querés hacer un video conmigo? Te pago 100.000 pesos". Si dice que sí, la cámara registra todo: la sorpresa, la duda, el trabajo, la historia de vida y, al final, el fajo de billetes. Es una de las tendencias que más circulan hoy en TikTok en Argentina, y los números le dan la razón a quienes la explotan.

Lo llamativo es que muchas de esas personas, que hacen trabajos marginales o piden en la calle, resultan ser protagonistas formidables: hablan con cancha, se expresan bien y sostienen el video mejor que muchos influencers. El público se engancha por el costado emocional y por algo que las redes aman: el proceso, ver a alguien remarla y superarse en el camino. Pero detrás del aplauso hay una pregunta que incomoda: ¿quién gana más con cada video?

"Kindness content": la bondad como formato

El fenómeno no es nuevo ni exclusivamente argentino. En inglés se lo conoce como "kindness content" (contenido de bondad): creadores que se especializan en filmar actos caritativos, como darle dinero o regalos a desconocidos que lo necesitan. En español ya circula como "influencers de la bondad", y según Digital Trends encontró un público especialmente receptivo en América Latina. El modelo a seguir es MrBeast, el youtuber que convirtió la filantropía filmada en una industria millonaria.

La acusación: "pornografía de la pobreza"

En octubre de 2024, la agencia Associated Press le dedicó una nota a estos creadores. Allí, la especialista en filantropía Karen Hoekstra describió el formato de abordar a un extraño en la calle y darle plata como "poverty porn": explotación de la pobreza para generar clics. Sin embargo, la misma experta matizó que estos videos pueden servir como puerta de entrada a la solidaridad para los más jóvenes. Las críticas más duras, señala la nota, aparecen cuando los creadores muestran una y otra vez a las mismas personas, sobre todo si están en situación de calle o atraviesan adicciones.

La revista Wired fue más lejos: planteó que los grandes beneficiados son los propios influencers, que ganan fama y dinero con cada buena acción, y advirtió que estos videos pueden empujar a la gente a "poner a prueba" a los pobres antes de ayudarlos, reforzando la vieja división entre el pobre que "merece" y el que no.

Por qué engancha tanto

Una nota del diario colombiano Occidente, publicada en junio de este año, ensaya una respuesta: el público está cansado del contenido aspiracional que dominó las redes durante años, con viajes de lujo, cuerpos perfectos y vidas inalcanzables. Frente a eso, la historia de alguien que la pelea todos los días se siente real. El mismo texto admite la crítica de que, a veces, la cámara parece necesitar el sufrimiento para generar impacto, pero subraya que, aun con intereses económicos de por medio, mucha gente recibe una ayuda concreta.

El antecedente argentino

En el país, el debate ya tuvo su capítulo. En abril de 2026, Luli González, de OLGA, contó en un programa que había hecho contenido solidario para subirse a una tendencia impulsada por creadores como MrBeast. El recorte se viralizó y le llovieron críticas por hacer solidaridad "por moda". Antes, Santiago Maratea ya había instalado la figura del influencer con vocación social, con colectas millonarias que también despertaron elogios y sospechas por partes iguales.

¿Limosna filmada o laburo pago?

El formato de los $100.000 tiene, sin embargo, un matiz que lo separa del kindness content clásico. Allí, la persona recibe una dádiva y su único rol es emocionarse frente a cámara. Acá, en cambio, se le paga por un trabajo, hacer el video, y se la pone como protagonista con voz propia. Por eso, cuando alguien tiene cancha, el contenido funciona: deja de ser objeto de lástima y se convierte en personaje.

La asimetría no desaparece: el que se queda con las vistas, los seguidores y los ingresos que vienen después es el creador. Pero es una transacción más horizontal que la limosna filmada. Entre lo miserable y lo valioso, la tendencia deja una pregunta abierta para quienes la miran desde el celular: si la pobreza se volvió contenido, ¿quién debería quedarse con la ganancia?

Fuentes y créditos

Texto: Nicolás Karaconstantis para Lago San Roque News. Fuentes consultadas: - Associated Press (AP), octubre de 2024: "'Kindness' influencers on TikTok give money to strangers. Why is that controversial?" (declaraciones de Karen Hoekstra, especialista en filantropía). - The Independent: "The controversial 'kindness' influencers of TikTok". - Wired: "Charity TikTok Videos Put an Uncomfortable Spin on Morality". - Digital Trends en Español: "¿Qué son los 'influencers de la bondad'?". - Diario Occidente (Cali, Colombia), junio de 2026: "¿A qué se debe el auge de los influencers que ayudan a personas en la calle?". - Montevideo Portal, abril de 2026: "Influencer de OLGA recibió críticas al admitir hacer contenido solidario 'por moda'". - Minuto Uno, abril de 2026: "Bronca en redes sociales por desafortunadas declaraciones de la influencer Luli González". - Rest of World: nota sobre Santiago Maratea, influencer y descontento social en Argentina.